¿Cómo ha evolucionado la precariedad laboral en España?

Publicado en 9 Agosto 2016

Los últimos datos de paro del mes de julio reflejan que el número de parados de los Servicios Públicos de Empleo ha descendido en julio en 83.993 personas en relación con el mes anterior. Esta es la mayor reducción en un mes de julio desde el año 1997.

Si nos centramos en los datos desestacionalizados, el paro ha reducido en 48.573 personas en el mes de julio. Se trata de la mayor reducción de toda la serie en un mes de julio. La variación mensual del paro desestacionalizado se ha reducido en 38 de los últimos 39 meses.

El total de contratos firmados fueron de 1.816.271 siendo el el mayor número de contrataciones de toda la serie histórica en un mes de julio. En referencia a la calidad del empleo, La contratación indefinida representa en julio un 7,6% de las nuevas contrataciones registradas, lo que supone un aumento del 11% frente al mismo mes del año anterior.

A pesar de estos datos y la mejora del empleo, la precariedad laboral se ha encontrado siempre en uno de los ejes centrales de la política española por la alta temporalidad de su mercado laboral. Además, España históricamente ha mantenido un mercado laboral pésimo siendo el único país que ha llevado su tasa de desempleo hasta tres veces por encima del 20% desde 1985.

Asimismo, si nos centramos en la precariedad laboral el porcentaje de contratos indefinidos sobre el total se ha mantenido históricamente por debajo de la media europea, siendo España uno de los países con mayor precariedad laboral, vayamos con los datos...

En la serie histórica, se muestra como los contratos indefinidos firmados se han mantenido por debajo del 10% en prácticamente todos los ejercicios, exceptuando los últimos años de la burbuja inmobiliaria que superaron ligeramente esa cuota. Por lo que la precariedad laboral no es un rasgo actual sino histórico del mercado laboral español.

El porcentaje de contratos indefinidos firmados sobre el total fue el 4,1% en 1996, alcanzó el 8,7% en 2004, cayó hasta el 7,7% en 2011 y se sitúa en la actualidad en el 9,3% (media mensual hasta mayo).

En base a los datos de la OCDE, la reforma española ha ayudado a abordar la profundamente arraigada segmentación del mercado laboral fortaleciendo los incentivos de empleadores a ofrecer contratos indefinidos. Los análisis de la OCDE sugieren que la reforma incrementó en 45% la proporción de contratos indefinidos en el total de nuevas contrataciones.

A pesar de ésto, según argumenta el organismo, la gran mayoría de las nuevas contrataciones siguen siendo de carácter temporal y reformas adicionales podrían ser necesarias para reducir la brecha en los costes de despido entre contratos indefinidos y los temporales para reducir, aún más, la segmentación del mercado laboral extremadamente dual que existe en España.

España inició la crisis con una alta temporalidad en su mercado laboral, de hecho, sólo el 68,5% de los contratos eran de carácter indefinido en el año 2007. Por el contrario, en el año 2015, la media anual, fue del 74,9% sobre el total de contratos.

Durante la crisis, el número de contratos indefinidos sobre el total aumentó significativamente pero por una razón muy poco deseable y es que el paro aumentaba año tras año debido principalmente a los despidos en los contratos temporales. Ante un mercado laboral dual, el contrato indefinido se encontraba prácticamente blindado por lo que hubo una destrucción masiva de temporales, para que las empresas pudieran ajustarse.

Tras la crisis, hay un dato muy poco conocido y que resulta llamativo para una economía como la española, en esta ocasión, España comenzó a crear empleo indefinido tan solo un trimestre después del inicio del aumento del PIB, comparativamente, en el año 1993 tardó seis trimestres. Además, ha sido el país de la OCDE que más rápidamente ha creado empleo indefinido.

En los últimos años hemos asistido a un bombardeo mediático sobre la baja duración de los contratos. Así que vayamos a los datos que nos ofrece la EPA desde el año 2002 para ver la realidad de los datos.

Tal y como se puede observar en el siguiente gráfico, en el año 2005 el 4,5% de los trabajadores tenían contratos con una duración inferior a tres meses, siendo la cifra más alarmante en los últimos años. Por el contrario, el porcentaje de trabajadores que mantienen un contrato con una duración inferior a tres meses es, en la actualidad, prácticamente del 3%, uno de los niveles más bajos de la serie.

Asimismo, en estos años los asalariados con contratos con una duración inferior a un mes nunca ha sido superior al 1% del total. Mientras que el los años de crisis, el porcentaje de asalariados con contratos con una duración inferior al mes ha ido en aumento, en el año 2014 se produce un punto de inflexión que parece mantenerse hasta el primer trimestre de 2016.

En diciembre del año 2011 España era el país de la Eurozona que por excelencia destruía empleo. Si la variación interanual del paro era de 1.044.000 nuevos parados, 623.000 los aportaba España.

Sin embargo, España ha pasado de aportar uno de cada dos parados nuevos en la Zona Euro a que casi una de cada dos personas que abandonan el desempleo sea español. España ha reducido 2,6 puntos su tasa de paro el último año mientras que la media de la Zona Euro la ha reducido 0,9 puntos.

A pesar de ésto, si hablamos de la calidad de empleo, España aún le queda un trecho sustancial para equipararse al resto de países europeos. Mientras que en la actualidad el 75% de los contratos son de carácter indefinido, el resto de los países de nuestro entorno europeo mantiene un porcentaje de contratos indefinidos sobre el total del 80%.